blog - artículos, entrevistas, reportajes y crónica de marta jiménez

Patrimonio: La responsabilidad de los anunciantes

Un colectivo anónimo denuncia con acciones la contaminación visual en los edificios del patrimonio histórico que va contra la normativa y contra la estética

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Fachada de Santa Marina | TONI BLANCO

La cara del obispo a tamaño XXL sobre la fachada de una iglesia fernandina en un anuncio pastoral. La lona de un centro concertado anclada junto a una portada del siglo XVII. Enormes carteles que piden la colaboración en parroquias, anuncios de exposiciones en palacios y museos, de años jubilares, azulejos de santos y vírgenes sin el menor criterio estético. Ni siquiera el muro perimetral de la Mezquita-Catedral se libra de ser soporte autopublicitario. La contaminación visual sobre la piel de nuestro patrimonio ha aumentado en los últimos tiempos a pesar de estar fuera de normativa y de estética. Un hecho que hasta ahora, ni se ha denunciado ni se ha controlado.

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Los horrores de la guerra

‘Incendios’ llena de aplausos y de lágrimas, de temor y de compasión, el fin de semana en el Gran Teatro

Laia Marull y Nuria Espert durante la representación de 'Incendios' el sábado 21 en el Gran Teatro | BRAULIO VALDERAS
Laia Marull y Nuria Espert durante la representación de ‘Incendios’ el sábado 21 en el Gran Teatro | BRAULIO VALDERAS

En Incendios no se menciona ni una vez la palabra Líbano. Ése es el país de origen de Wajdi Mouawad, uno de los grandes dramaturgos de nuestro tiempo. El rey de la tragedia contemporánea. En su Beirut natal vio cómo un autobús repleto de refugiados palestinos era acribillado por las milicias cristianas, al comienzo de la guerra civil libanesa. Su familia huyó, primero a París y más tarde acabó exiliada en Canadá. Fue educado para odiar a los demás. Para abominar de musulmanes, chiítas, sunitas, drusos, palestinos, judíos e israelíes.

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Juan Carlos Reche: el poeta del mundo, el poeta del barrio

‘Los nuestros’, último poemario del escritor cordobés, reflexiona sobre la identidad, el yo y el nosotros desde un lenguaje popular y cordobés

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Juan Carlos Reche ante el espejo de ‘Los nuestros’ | Giulia Reche

En este libro de poesía hace calor. Canícula de julio en una calle de Córdoba bajando por la sombra. Sus versos se pueden limpiar con la miga de una telera. Huelen a romero de las Jaras. Saben a medio de vino en una taberna oscura de La Axerquía. Sus localizaciones nos llevan de la Huerta de la Reina a la calle Pedro López; a un lugar entre La Laboral y Alcolea; a un patio de la calle Trueque o al barrio de la Letro, a través de un lenguaje presunta y esencialmente cordobés. En sus versos aparecen nikis y rebequitas para el fresco, los cines de verano, Flow, Fosforito, Manuel Gerena o El Limbo.

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La columna de Góngora se oculta tras el carnaval turístico

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La columna de Góngora se esconde tras el ‘discreto’ cartel del menú de una taberna de la Judería | MADERO CUBERO

Un cartel comercial tapa a diario la columna que el pintor Miguel del Moral rescató de la casa de Luis de Góngora en la plaza de la Trinidad e instaló en su estudio de la Judería

 El pintor e ilustrador de Cántico Miguel del Moral rescató a principios de los años sesenta una columna de la casa de Góngora en la plaza de la Trinidad. Cuando las palas del desarrollismo asolaron la última morada del poeta del Siglo de Oro, el pintor se hizo con una de las columnas del patio de don Luis y la puso en guardia de su estudio, en la calleja de la Hoguera. En su fuste mandó labrar: “Soy de don Luis de Góngora. Año 1627”.