blog - artículos, entrevistas, reportajes y crónica de marta jiménez

Cinecercano

 
 

Hoy, hablar y debatir tiene menos riesgo, pero hace la misma falta tanto difundir cierto tipo de cine como cambiar las cosas

Marta JiménezMarta Jiménez@radiomarta

Existen en la actualidad propuestas, acciones y reacciones que nunca habrían ocurrido de no ser por el escenario económico y social en el que estamos atrapados. Tal vez por eso algunas de las vías escape que se abren son tan sugestivas y atrayentes. La penúltima en Córdoba se llama “CineCercano”  o lo que es lo mismo, un grupo de gente cinéfila que echa de menos el cine de calidad, en versión original y en el centro de Córdoba. Lo de coger el coche -los que tienen la suerte de tenerlo- para ver películas en pantalla grande se ha convertido en una costumbre y esta asociación pretende recuperar el lujo de ir andando a ver una película en pantalla grande.

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LA MUJER ENCENDIDA
























El mundo es raro. Ha dado grandes milagros artísticos y muy pocos protagonizados por mujeres. Córdoba también es rara. De entre esos milagros, vio nacer a una directora de cine, la primera que se graduó como tal en España. Una dama tras la cámara que encontró su sitio en un mundo de hombres en el que, aún hoy, el 93% de los que hacen películas son directores. Josefina tiene uno de esos apellidos que nos gustaría lucir a cualquier ciudadana: el de pionera. En la Córdoba gris de los años sesenta dijo “mamá, quiero ser cineasta” y no la entendieron. Pero no le dio miedo ser guerrera en una época difícil para la batalla. Por tantas victorias, hoy lucirá un Goya de Honor tan cabezón como la actitud que ha mostrado a lo largo de su carrera.

Josefina Molina es una todoterreno que logró que Kafka, Ibsen, Lope de Vega o Dostoievsky se colaran en los salones de casa a través de los “Estudio 1” que dirigió en televisión.  Se enamoró del cine en el Góngora, con una película de Renoir y desde entonces, lo andaluz y lo universal han convivido en una carrera que ha mirado por el objetivo de su cámara a Averroes, Teresa de Jesús, Esquilache y, por poco, a Castilla del Pino. Lo injusto es que sea fácil que un hombre de 75 años pueda seguir haciendo cine, o lo que desee, y que una mujer no encuentre el apoyo financiero.

Por eso lo que más admiro en ella es la constante lucha por la libertad de las mujeres para tomar su camino. Desde su soledad de precursora, ha sabido entender que existe una mirada femenina, complementaria para descifrar al ser humano. “Los hombres no nos entienden cuando hablamos desde nuestro interior y nos apartan”, dice la directora, que aún lucha contra los corrosivos modelos de mujer de nuestro cine que nos llevan al  retroceso y a la sumisión. Así que por ser un espejo para la nueva generación, por su trabajada buena estrella y por su elegante humildad aplaudiré emocionada esta noche desde mi sofá a Josefina Molina. Y brindaré para que se sigan encendiendo mujeres como ella.