blog - artículos, entrevistas, reportajes y crónica de marta jiménez

Los pasos perdidos de Pérez Villalta en Córdoba

Dos obras del artista que se quedaron a vivir en la ciudad y proyectos que nunca se realizaron componen este recorrido que sigue los pasos del tarifeño, Premio Nacional de Artes Plásticas, por Córdoba

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Crucificado de Pérez Villalta en la galería norte del Patio de los Naranjos | TONI BLANCO

El paso del artista tarifeño Guillermo Pérez Villalta por Scarpia XVI hace menos de un mes, con la charla La melancolía de los recuerdos, abrió la espiral de la obra escondida. A los pocos días y “aprovechando” que el artista acababa de sufrir los rigores veraniegos de esta tierra, un activista, también cultural, de Facebook lanzó un guante en su muro: “Un artista tan transgresor como Pérez Villalta, abiertamente homosexual y proyector de la cultura más lúdica, tiene permanentemente expuesta una obra en Córdoba que muy pocos, poquísimos de sus vecinos conocen, o si la conocen no tienen ni zorra idea de que es suya. Y está en un espacio público, por mucho que esté siendo puesto en cuestión que lo sea. No doy más pistas”.

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Gaia Redaelli: “La Axerquía ya se está gentrificando”

 Esta arquitecta llegada a Córdoba en 2003 tiene los pies bien anclados en lo local. Y ello no le supone ninguna incapacidad para volar. Gaia Redaelli (Milán, 1970) es una absoluta mujer de su tiempo y de sus espacios. Vive en Córdoba, tiene parte de su trabajo en Milán y recorre las ciudades del mundo para empaparse de lo que ocupa una gran parte de su cabeza: la rehabilitación de la ciudad consolidada, los cascos históricos y las barriadas, las viviendas y los edificios de interés patrimonial, así como de espacio público y el fomento de la arquitectura.

Imelda May, cántanos lo que quieras

La todopoderosa voz de la irlandesa conquista La Axerquía en un concierto de alma negra

Imelda May, en concierto | MIGUEL ÁNGEL RAMOS
Imelda May, en concierto | MIGUEL ÁNGEL RAMOS

Cuenta la historia que un día el padre de Imelda May la llevaba a un concierto mientras ella lloraba por una ruptura sentimental. “¿Tienes roto el corazón?”, le preguntó.”Perfecto. Ahora puedes cantar blues”. Lo que ocurrió es que la cantante escogió desobedecer a su progenitor a pesar de la Billie Holiday que llevaba dentro. Prefirió no sufrir y darse a la diversión del rockabilly, vestirse de pin-up y dejarse un caracolillo rubio en la frente. Cinco discos después, los tiempos han cambiado, la vida se ha vuelto oscura y May ya le hace caso a papi.

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