blog - artículos, entrevistas, reportajes y crónica de marta jiménez

FUEL POLÍGONO









































Qué te parece Fuel Fandango, pregunto a mi acompañante al concierto camino de Chinales. “Una cosa mu rara”, responde. El sabio adjetivo sintetiza una conquista sonora. La invención de un sonido nuevo –¡en estos tiempos!– que conecta a una coplera soul con bases electrónicas de gran finezza . Escucharlos es dejar que la vida te sorprenda y verlos en concierto un escalón más. La gasolina de su directo volvió a repostar el viernes en la tierra de Nita, el fandago de este fuel, con un concierto en la sala Metrópolis en el que el nervio de su puesta en escena compensó los nervios de un sonido problemático. Misterios indescifrables de la tecnología.
Abanicos y flores. Sonido de fandango en el que se cruza una base drum and bass . Nita, cordobesa y con media familia en la sala la noche del viernes, aparece en el escenario con un look mitad geisha mitad pin up . El estilo de la cantante es una metáfora del propio sonido del dúo, mezclas de tocino y velocidad que funcionan como si siempre hubieran formado parte del universo. Puede que ese sea la clave de que no cupiera un alfiler ni en Córdoba ni en la Caracol de Madrid hace unos días. El canario Ale –exMojo Project– y la cordobesa pertenecen a la generación inmediatamente posterior a aquella que tuvo amnesia del flamenco. Y aunque seguro que ellos también fueron bombardeados con música anglosajona desde pequeños, han pasado de rebelarse contra lo que escuchaban sus padres y abuelos. Simplemente han cruzado aquello y esto como si fuera la cosa más natural del mundo. Se han sacudido los complejos y lo han visto claro. El resultado es algo nada impostado que nació con vocación underground y...

REM




Dicen los expertos que la mayoría de los sueños que se recuerdan ocurren durante la fase REM, esa en la que nuestros ojos se mueven con rapidez bajo los párpados. Una etapa que también se la conoce como sueño paradójico porque el cerebro está muy activo pero toda la masa muscular se encuentra relajada, casi paralizada. En un sueño similar se ha debido convertir esta ciudad para otro Rem, Koolhaas, millones de euros mediante. Al arquitecto holandés debe haberle embargado el extraño sentimiento de que su primer edificio proyectado en España –en Miraflores, futuro campo de patatas- cayese en un sueño paradójico al ser activo como símbolo contemporáneo de una ciudad milenaria, pero pasivo por quién debía impulsarlo, la masa política.


‘Out of time’ fue el disco más exitoso de un tercer REM, un grupo de Georgia que definía en su título el hecho de estar fuera de tiempo. Como cada cosa tiene el suyo, el de Koolhaas en Córdoba acabó hace unos años y en el tiempo nuevo, más sostenible y sensato, resultaría económicamente salvaje trazar su línea horizontal al otro lado del río. Me apena porque ya nunca sabremos cómo este edificio hubiese transformado la ciudad, tocada por el genio de un Rem arquitecto capaz de llevar turistas hasta para ver una tienda. La que diseñó para Prada en el SoHo neoyorquino, un espacio donde el consumidor se siente una estrella aunque no compre nada.


Oporto inauguró su obra más relevante, La Casa da Música de Rem Koolhaas, un año después de que celebrase la Capitalidad Cultural. Aquí nos quedamos sin lo uno ni lo otro, pero tenemos mucho por delante. Un futuro en donde se quiere llevar al turismo de congresos a un espacio que, aunque transformado, fue cimentado por Arenal 2000 con el nombre de Miguel Castillejo –pesadillas REM del pasado-, y con vistas a dos grandes superficies. Una metáfora de las alucinaciones cordobesas, típicas de la transición entre el sueño y la vigilia. En realidad, de las promesas electorales. Ese sueño de la política que sólo produce monstruos.


BRISAS DE ORIENTE



























Parece que el fin del mundo tal y como lo conocemos anda cerca, así que comparto desde este rincón en blanco y negro una terapia en color. Se trata de callejear por la Judería y acabar en las mil y una noches. Busquen una casa mudéjar con una Casa Árabe dentro. Suban al primer patio y bajo el artesonado de su sala de exposiciones disfrutarán de casi un centenar de carteles y chapas publicitarias –de 1871 a 1964- que invitan a viajar por desiertos y ciudades soleadas del norte de África, con hombres con turbantes, mujeres exóticas, además de muchos arcos de la Mezquita. Una exposición que muestra una de las facetas menos conocidas del orientalismo romántico, la publicitaria. Y que se debe visitar no sólo por lo estético y nostálgico que posee, sino también por lo político y social que encierra.

Guardan estos carteles ‘vintage’ la manera que tiene Occidente de mirar a Oriente. Vemos en sus coloristas dibujos los mecanismos de fabricación del “Otro”, que tan bien supo desmontar el profesor palestino Edward Said. Oriente nos ha venido definido y acotado desde siempre, por lo que resulta complicado tener una construcción propia y libre sobre un tema en el que ha destacado la superioridad...

LA CIUDAD DE TETE

El mundo al revés. Los titulares y mentideros sobre el acto del 28F en Córdoba no fueron a parar a ninguno de los medallistas distinguidos. Se los llevó la distinción que siempre posee una buena tormenta política que tuvo lo que hay que tener. Un discurso electoral y una actitud también airadamente electoral de la parte ofendida. Como no hay nada peor que estar en campaña, aquello se convirtió en un desplante arrogante para los verdaderos protagonistas de dicho día. Menos mal que cada cual barre hacia su subjetividad, y la mía estaba el viernes en el arte y la vanguardia, en quienes siguen apostando por la calidad y el riesgo: Kisko García y Tete Álvarez.
Como del cocinero con estrella ya se ocupó esta columna, permítanme centrarme hoy en el artista visual. Tete, como Kisko, es un hombre humilde y con la cabeza en su sitio. Transita desde los años 90 por la fotografía, el net-art y las instalaciones con Córdoba como campo de operaciones pero sin Córdoba en su proyección. Ha expuesto en importantes galerías de Madrid, Barcelona y Sevilla, además del CAAC, la feria Arco o Paris Photo, pero sólo en una galería cordobesa, Arte 21. El miércoles cerrará sus ‘Topografías’ en este espacio que, como el resto de su sector, veremos cuánto sobrevive.
En una de las series fotográficas de esta muestra vemos ‘collages’ formados por diferentes tramas urbanas, con mapas superpuestos de épocas distintas conformando una especie de tapiz. Una metáfora de cómo un sitio puede ser muchos a la vez. Igual que Córdoba. Una ciudad en donde espacios-hito del arte contemporáneo durante dos décadas lo son ahora de los Tesoros Marianos. Los pesimistas creerán que la Medalla a Tete simboliza el fin de una época, pero simplemente es que se ha superpuesto otro mapa sobre la ciudad. Y la vida es cíclica. Y a la ciudad se la conoce como a las personas, en el andar.