blog - artículos, entrevistas, reportajes y crónica de marta jiménez

VIDA DE PARDO


Entré en la Luque y me quemaban las manos. Hacía mucho tiempo que no deseaba tanto que un libro me disparara en la retina. Tal vez por el exclusivismo absurdo que da que una novela suceda en Córdoba y transite por los bares que una frecuenta; tal vez porque sabía que estaba llena de “negritas”,  de creadores de mi generación con nombres y apellidos; y más bien porque “Vida de Pablo” es una biografía falsa de Carlos Pardo, un poeta hasta esta novela, coordinador de Cosmopoética y quien podría haber llevado el timón de la cultura en la ciudad si IU hubiese sacado un concejal más en 2007.

El libro no había llegado a la ciudad. Una ironía más como satélite de la trama. Un pequeño naufragio. Menos mal que una amiga poeta bajaba un ejemplar de Madrid en su mochila. Subrayado y con párrafos enteros rodeados por círculos. Me lo bebí con un gin-tonic.

De la expectativa de burbujas de literatura pop, llena de sexo, drogas y poemas, empecé a jugar a la adivinanza de qué era mentira y qué era verdad. Hasta que la confusión me invitó a avanzar. Los personajes/amigos del autor eran reales y la mayoría de los hechos ficción. El espejo de una generación colgada en el vacío porque nada es como les dijeron. Gente en los márgenes cuyo limbo está en los bares. Y el amor como desvío de esa variante.

“Vida de Pablo” es una novela de amor en una ciudad de la periferia de Paris. Córdoba. Una ciudad de tejados con hierba a la que se le tiene terror atávico y donde “la gente es desconfiada, te roban las ideas y los mejores se han suicidado”.

Frente a las canciones, las películas y los libros que recorren la novela hay pan, aceitunas y silencio. Frente al tránsito de la juventud a la madurez, convención o enfermedad mental. “Yo no escribo sobre cosas, sino para librarme de las cosas”, dice el protagonista. Y entre todas las nostalgias que deja el libro está la de Carlos librándose de Córdoba. O no. Porque nadie sabe qué va a pasar.  Ni siquiera Pablo.


MANHATTAN-CÓRDOBA





























Paul es un hombre neoyorquino, amante de la literatura española, que un día se tropezó con el siguiente verso anónimo del siglo XV: “toma niña esta naranja/ que la cogí de mi huerto/ no la partas con cuchillo/ va mi corazón dentro”. Tiempo después, Paul leyó una frase en el metro de Nueva York que lo volvió a conectar con esta copla popular. Y fue entonces cuando supo que necesitaba hacer algo en Andalucía.


El apellido de Paul es LeCrerc y su sueño español se hará realidad esta semana en Córdoba. Él dirige desde hace 18 años la Biblioteca Pública de Nueva York. Su mujer, Judith Ginsberg le presentó al comisario y crítico de arte Sema D’Acosta, quién invitó a Paul a seleccionar obras de la literatura española para que otros tantos artistas las vincularan al arte contemporáneo.

LeClerc rebuscó en su intimidad literaria y eligió ocho poemas entre los que estaban Góngora, Quevedo, Rosalía, Machado y ¡el poema “Córdoba” de Pablo García Baena! Tras dar varias vueltas, la casualidad y el buen hacer han logrado que Cosmopoética abra sus puertas al proyecto, que se inaugura el jueves en el Molino de san Antonio y en el Ayuntamiento. Su título, “Manhattan, [5th Avenue at 42nd Street]”, el distrito y la dirección de la Biblioteca neoyorquina.

Artistas de diferentes generaciones como Carmen Laffón, Guillermo Pérez Villalta, Ignacio Tovar, Miki Leal o Nieves Galiot se atreverán con la palabra a través de la imagen. El Ayuntamiento será intervenido artísticamente por José María Báez. De forma sutil, el poema de García Baena se deslizará palabra por palabra desde la escultura de Claudio...

CIBERGÓNGORA

Tienen algo en común la poesía de Góngora y la ciberpoesía: ambas supieron tomar su propio camino en el momento adecuado. Este es el punto de partida de “Soledades 2.0. No moderno artificio”, unas jornadas que desde el próximo jueves y cerca de donde nació Luis de Góngora y Argote el 11 de julio de 1561, el Centro Pepe Espaliú, cruzarán a Góngora con la tecnología. Porque tal vez sea ésta la que pueda poner al autor culterano en el siglo XXI, tal y como la Generación del 27 lo situó en el siglo XX.

Creadores digitales, expertos en la obra gongorina, escritores y videojockeys llevarán al píxel el verso. Durante tres días, a partir de talleres para adolescentes, una exposición digital, debates y performances, se mostrará cómo la tecnología puede redimensionar la palabra. Igual que Góngora redimensionó el género poético.

Muchos piensan que las Soledades habría sido el mejor de los poemas si don Luis lo hubiese terminado. La primera cuenta como un joven náufrago llega a la playa de una isla, es recogido por unos cabreros y termina asistiendo a una boda. Con un lenguaje tan complejo como el de la ciberpoesía, el protagonista se siente tan solo y perdido como un internauta ante el ordenador. En constante búsqueda. Además, con su alabanza de aldea y menosprecio de corte, Góngora sabe ennoblecer lo periférico sobre los centros de poder.

Para iluminarnos puede estar bien acudir a Dámaso Alonso y a su edición crítica de las Soledades, con una paráfrasis explicativa del poema. De otra dimensión fue el acercamiento del dúo Hidrogenesse a la Fábula de Polifemo y Galatea, rompiendo los esquemas de quien pensara que Góngora podría ser de todo menos pop. Pero ese es otro poema.

El de aquí y ahora es que comienzan las celebraciones del 450 aniversario de nacimiento de Góngora en su ciudad, un lugar en donde al poeta se le conoce de la forma menos barroca: por un cuadro atribuido a Velázquez y por una estatua en la plaza de la Trinidad. ¿Qué si lo rescatará la tecnología? Veremos.


PPACC





Parece el nombre de una asociación agraria. Pero no. Estas siglas pertenecen a un universo paralelo. El de la abstracción, lo conceptual o las video-performances. Detrás están las gentes del arte de nuestro tiempo en la ciudad y así nombran a su nueva tribuna de reflexión, debate y reivindicación: La Plataforma de Profesionales del Arte Contemporáneo de Córdoba.



Un grupo diverso que ha realizado su declaración de intenciones esta semana, un gran paso para igualar el arte contemporáneo a otros sectores más insulsos de la realidad. Nada de élites ni de reinos que no son de este mundo. Sólo materia gris aportada al noble ejercicio de la ciudadanía.

De entrada, la plataforma ha dibujado un panorama tan negro en políticas culturales como las camisetas que los uniforman. Ellos siguen creyendo que nadan en la nada, pero no es del todo cierto. Tienen más  poder del que creen. En una ciudad en la que los debates que bajan al suelo están siempre relacionados con la estética, los creadores contemporáneos han activado y se han posicionado en casi todos los últimos y han ganado sin estar unidos oficialmente como ahora.

Piensen en la torre del Ojo del Califa o la escultura de Juan de Mesa en las Doblas, herederas de antiguas batallas como la del Puente de Calatrava o la  Casa de cristal. Cuando hablan se les escucha. Y eso en una ciudad con tanto miedo a luchar en contra de excesos sainetescos cometidos en los demás terrenos, la fuerte red que tejen los creadores es envidiable.

Así que me quedo más tranquila sabiendo que existe un Pepito Grillo que se levantará ante tropelías arqueológicas, atropellos en la Mezquita, injusticias o caspa y mal gusto. Justo es el momento de esta unión cualitativa. Aunque también el de tener amplitud de miras y saber que esta ciudad se construye más allá de un título y de una fecha venidera. Y por si alguien no cree que esta plataforma viene en son de paz, que se asome a su web y mire a Gandhi diciendo que te necesita.